Comprar una vivienda supone un desembolso inicial importante para cualquier bolsillo que gran parte de la población no puede afrontar. Y es que, la adquisición de una casa exige tener ahorrado, como mínimo, el 20% de su precio. La mayoría de los bancos financian un máximo del 80% de la compra de una vivienda y el solicitante tiene que aportar de su bolsillo una entrada del 20% restante.
A esto hay que sumarle lo que cuestan los gastos vinculados a la adquisición, como son los impuestos y las costas notariales y registrales. En total, el comprador deberá contar con suficiente capital para pagar un equivalente aproximado al 30% del valor del inmueble.
Gastos e impuestos iniciales al solicitar tu hipoteca
El desembolso inicial que supone adquirir una vivienda es uno de los mayores inconvenientes que encuentra el comprador a la hora de decidir comprar una vivienda, estos incluyen:
- Notaría. El coste de la notaría variará en función del importe del préstamo, pero suele rondar entre el 0,1% y el 0,5% del mismo, además del precio de la escritura.
- Gestoría. Este gasto se sitúa entre los 300 y 400 euros aproximadamente.
- Gastos de tasación. La tasación también dependerá del valor del inmueble, por lo que puede situarse alrededor de los 300 euros para una vivienda de 150.000 euros.
- Registro de la propiedad. Se sitúa en torno al 0,2%.
- Comisión de apertura. Variará en función del banco con el que se contrate el préstamo, pudiendo ir desde el 0% hasta el 1,5% aproximadamente.
- Impuestos. Después de la decisión del Gobierno de repercutir al banco el impuesto IAJD (Impuesto de Actos Jurídicos Documentados), el cliente únicamente deberá hacer frente al IVA de la compra del inmueble (solo para los de obra nueva).
Requisitos para conseguir una hipoteca en 2023
- Ahorros. Puesto que las hipotecas generalmente no cubren más del 80% del valor de tasación, deberás demostrar que dispones de suficiente capital ahorrado para abonar el 20% restante más otro 10/15% adicional destinado a cubrir los gastos de compra de la vivienda y los impuestos correspondientes. Salvo casos muy excepcionales, si no cuentas con ese dinero ahorrado, olvídate de conseguir el préstamo de forma particular.
- Ingresos suficientes. Es necesario demostrar a la entidad financiera que dispones de unos ingresos mínimos suficientes para afrontar las cuotas de la hipoteca sin problemas. Por este motivo, siempre es más fácil solicitar una hipoteca en pareja, ya que los ingresos son mayores. En este punto, recuerda que las recomendaciones del Banco de España son no dedicar al pago de la hipoteca más del 30/35% de los ingresos mensuales netos.
- Estabilidad laboral. La trayectoria profesional es otro de los requisitos para conseguir una hipoteca. Es recomendable tener cierta antigüedad en el puesto de trabajo y un contrato fijo. Si eres funcionario, tu perfil mejorará. Por otro lado, cuanto mayor sea tu antigüedad en el puesto de trabajo, mejor te irá en la negociación con el banco.
- Historial crediticio. Cuanto mejor sea tu perfil como cliente, más fácil será que la entidad te preste su dinero. Al respecto, es importante saber que si anteriormente has contratado algún préstamo o crédito, este se haya amortizado en su totalidad y en los plazos acordados (que no se hayan producido retrasos en los pagos, etc.). Por supuesto, nada de deudas pendientes o figurar en listas de morosos. Finalmente, es complicado que te concedan una hipoteca si ya tienes otros préstamos importantes pendientes, ya que reducen tu capacidad financiera. No obstante, en última instancia dependerá de tu nivel de ingresos.
- Avales o garantías adicionales. Ya sabes que ser avalista de una hipoteca tiene sus riesgos, por lo que salvo que sea inevitable conseguir el préstamo, lo mejor es que no pidas ayuda a terceros para comprar tu casa. No obstante, lo que está claro es que contar con avalistas o garantías adicionales reforzará tu posición financiera ante el banco. Eso sí, no olvides que un avalista responderá ante tus deudas con todo su patrimonio.
Existen también otros aspectos adicionales que pueden ser valorados de forma positiva o negativa por la entidad financiera. Entre ellos se encuentran la edad, el precio y tipo de la vivienda, y si tienes contratados otros productos en el mismo banco (nómina domiciliada, planes de pensiones, etc).



