Una hipoteca autopromotor va dirigida de forma directa a particulares y a la construcción de su propia casa, ofreciendo la posibilidad de hacer la casa a su imagen y semejanza. Es muy importante tener siempre en cuenta que el dinero podría agotarse antes de finalizar la obra si no se ajusta correctamente al presupuesto, además de las amortizaciones del capital hipotecado más los correspondientes intereses.
Para poder conseguir una hipoteca de estas características hay que cumplir las siguientes condiciones:
- La casa debe estar anclada al suelo, es decir, tiene que poseer cimentación.
- El solar en el que se ubica la vivienda ha de tener calificación urbanística.
- El proyecto tiene que contar con el visto bueno del Colegio de Arquitectos.
- Es necesario poseer un presupuesto de ejecución.
- El inmueble tiene que estar inscrito en el Registro de la Propiedad.
- El ayuntamiento debe conceder la licencia municipal.
- La casa está obligada a contar con certificación de eficiencia energética. Este punto será clave para que la entidad conceda o no el préstamo, ya que elegir un material u otro será crucial de cara a que la casa cumpla o no con la normativa europea.
Una vez que le hayan concedido la licencia de obras, debe acudir con ella y con el visado del Colegio de abogados a su entidad financiera para hacer una valoración real de la cuantía necesaria, el interés y la duración por la que se encontrará comprometido con dicha hipoteca.
Ya formalizada la escritura del préstamo, el banco entrega el importe pactado a plazos, a medida que avance la obra. Cada vez que se ejecuta una parte determinada de la vivienda, la entidad bancaria irá liberando las cantidades establecidas en cada fase.
Recomendaciones para acceder a una hipoteca autopromotor
Pedir una hipoteca es una decisión importante para la vida de cualquier persona. Si solicitar financiación suele ser un proceso complicado, la tarea se hace más difícil si, además, es el propio cliente el que tiene que construir su casa. Por ello, antes de embarcarse en una de estas aventuras, será conveniente tener en cuenta varios consejos:
- Tener un suelo en propiedad y contar con ahorros suficientes para iniciar el proyecto de construcción.
- Pedir varios presupuestos antes de elegir la constructora.
- Conocer el valor de nuestra vivienda en el mercado. Para ello, habrá que tener en cuenta dónde se va a construir el inmueble, qué demanda de hogares hay en ese área, etc.
- Revisar las condiciones de la hipoteca y asegurarse de que sea un producto adaptado al proyecto y a la situación financiera del autopromotor.
Otras características comunes de las hipotecas autopromotor
Para que el banco facilite el dinero, el cliente deberá aportar las valoraciones de obra que realice el tasador, que será la persona encargada de certificar que la construcción se está llevando a cabo de acuerdo a las certificaciones de obra firmadas por el arquitecto encargado del proyecto.
Además, durante el periodo de tiempo que dura la construcción, las entidades suelen conceder un periodo de carencia. De esta forma, el autopromotor de la vivienda no tendrá que empezar a amortizar la deuda, sino que comenzará devolviendo solo intereses para no tener que asumir pagos elevados. Una vez finalizado el periodo de carencia (que se estima previamente para que su duración sea lo más parecida a la de la construcción del inmueble, en torno a los dos años), se comenzará a amortizar la deuda en los plazos y diferenciales pactados.
Respecto al importe de la financiación, será igual al del resto de hipotecas al uso. Por lo general, el autopromotor podrá obtener el 80% del precio del inmueble por parte del banco. El resto lo deberá aportar el mismo autopromotor, lo que equivaldrá a un 20% más gastos. La duración máxima de la suscripción hipotecaria suele ser de no más de 30 años; aunque esto depende de cada entidad bancaria.



