Para quienes pretenden vender su casa con pensamiento de comprar otra, pero todavía no han terminado de pagar la hipoteca de la actual, existe la posibilidad de conseguir un préstamo que permita adquirir la nueva vivienda antes de vender la otra. Hablamos de la hipoteca puente, una alternativa que merece la pena considerar en estos casos.
Las necesidades en relación con el hogar en el que vivimos cambian al igual que nuestras circunstancias. Familias que crecen, cambios de ciudad o trabajadores que buscan una vivienda con ciertas características por su empleo. Son muchas las personas que quieren comprar una nueva casa cuando todavía están pagando la hipoteca de la anterior. A pesar de los gastos que supone la venta de una vivienda, la idea no es un imposible; existe la posibilidad de la hipoteca puente, el préstamo que permite adquirir una nueva casa o apartamento cuando todavía se está pagando el préstamo de la vivienda anterior, que a su vez se quiere vender.
¿Cuál es el procedimiento de una hipoteca puente?
Para explicarlo vamos a centrarnos en los tres momentos claves:
- En el momento de la compra de la nueva vivienda, se formaliza un préstamo que unifica dos hipotecas. El banco aúna el préstamo de la vivienda que se pretende vender con el préstamo de la vivienda recién adquirida, utilizando como garantía hipotecaria la vivienda en venta. Por otro lado, el titular del nuevo préstamo asume el compromiso de venta de su antigua vivienda en un plazo definido y aproximado entre 2 y 5 años, periodo durante el que pagará una sola cuota por las dos hipotecas.
- Mientras se vende la antigua vivienda, pagaremos una cuota por un importe similar a la suma de las cuotas de las dos hipotecas, aunque suele ser una práctica habitual optar por una carencia hipotecaria por la parte correspondiente a la amortización del capital, es decir, pagar solo por los intereses para que la cuota resulte más baja. Es importante recordar que la carencia hipotecaria, aun siendo una buena opción para un momento puntual, siempre encarece el coste final del préstamo.
- Una vez vendida la antigua vivienda, podremos utilizar ese dinero para amortizar la deuda y liberar de cargas la antigua vivienda. A partir de ese momento, ya será posible formalizar una hipoteca tradicional para adquirir el nuevo inmueble.
Modalidades de cuotas de una hipoteca puente
Tal y como se ha mencionado con anterioridad, la entidad bancaria concede un préstamo hipotecario unificado hasta que se venda la primera vivienda. El cliente tiene un plazo de entre dos y cinco años para realizar la transacción. La cuota a la que se hace frente durante los años previos a esta venta puede ser de tres tipos:
- Cuota con carencia de capital: solo se hace frente al interés del préstamo, por lo que no se amortiza capital pendiente de devolución, aunque su coste es inferior al de una cuota normal.
- Cuota especial reducida: el importe de la cuota es algo inferior a las cuotas posteriores a la venta de la vivienda aunque la mayoría del dinero invertido irá destinado a pagar intereses.
- Cuota normal: se amortiza capital e interés a su ritmo normal.
Sea cual sea el tipo de cuota escogida durante este periodo de tiempo, una vez vendida la casa antigua, se formaliza una hipoteca convencional para el nuevo inmueble.
Comodidad, flexibilidad y tiempo son las principales ventajas de la hipoteca puente. Y es que este préstamo proporciona más tiempo para vender la vivienda antigua, haciendo el proceso más cómodo y flexible.



